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Carrito

El Chamanismo es la primera forma de vinculación del hombre con lo Sagrado, precede a cualquier forma de religiosidad. Se origina en el Paleolítico, en Siberia y Asia Central, llegando más tarde a América, Asia Sudoriental, Central y del Norte, Oceanía y también el Tíbet, China y el Lejano Oriente, según Mircea Eliade, antropólogo y estudioso de mitos y religiones comparadas, que en 1951 escribió” El Chamanismo y las Técnicas Arcaicas del Éxtasis”.

Mircea Eliade concluyó en sus investigaciones que el chamanismo es anterior a todas las tradiciones espirituales en el planeta y que lo que es más distintivo en el chamanismo -pero no lo único- es el viaje a otros mundos en un estado alterado de conciencia.

El vocablo nos llega, a través del ruso, del tungús shaman, que significa ‘médico’ y en turco-tungus ―significa literalmente ‘el que sabe’-. Los chamanes también son conocidos como los «técnicos de lo sagrado» y los «maestros del éxtasis».

Se basa en el animismo (del latín anima, alma), la creencia de que todo, absolutamente todo está vivo, tiene alma, los animales, las montañas, los mares, los cielos… Para el chamán, todo lo que nos rodea no es nuestro “entorno” sino nuestra “familia”. De ahí la vivencia de estar en unidad con la naturaleza y con el universo, en comunión espiritual y respeto profundo hacia el resto de seres que habitan la tierra.

En este momento de profunda crisis existencial, de degradación de lo humano y de la naturaleza, no es de extrañar que surja un nuevo chamanismo que respete de una manera holística lo humano y la vida en toda su profundidad. Las prácticas chamánicas se extienden por todo el mundo, llegando también a la vida urbana, a las ciudades.

El chamanismo es fundamentalmente Experiencia y se basa en el registro profundo, cenestésico, de que el alma se puede mover.

El Chamanismo: ¿Metodología o Religión?

El Chamanismo es una disciplina de orden espiritual, cuya metodología muy concreta nos permite la entrada a los Espacios Sagrados.

No podemos hablar de religión, ya que los chamanes no pertenecen a ninguna jerarquía, no tienen libros, no tienen casta sacerdotal, no tienen culto organizado ni lugar de culto. Cada uno de ellos trabaja de forma independiente, tratando de aprender y de ayudarse a sí mismos y a los demás, en favor de su comunidad. “Cada viajero chamánico individual encuentra directamente, en la realidad no ordinaria, su propia autoridad espiritual” nos dice Michael Harner.

Los rituales sirven de apoyo para facilitar la entrada a los espacios sagrados. No es con la mente racional, sino con la mente simbólica, el lenguaje del alma, la parte de nosotros que Siente y Sabe, con la que trabaja el chamán.

Por otro lado, la comunicación con los espíritus no es un tema de creencias o de fe, el chamán conversa e interactúa con ellos como si de su propia familia se tratara.

El chamán accede a la Realidad no Ordinaria apoyándose en el sonido del tambor, de esta forma puede entrar en estados no habituales de conciencia sin necesidad de drogas o plantas alucinógenas, permitiéndonos de este modo salir en cualquier momento de la Experiencia de forma libre y consciente. La drogodependencia nada tiene que ver con lo iniciático ni con la sacralidad. Y aun menos con el Conocimiento.

¿Qué significa “Realidad no Ordinaria”

Llamamos realidad no ordinaria a los espacios sagrados a los que se accede silenciando la mente y apartando el “yo” para entrar en ese otro espacio y tiempo. Se da en el espacio de representación, pero en zonas más profundas y no en las periféricas. Es otra dimensión espacio-tiempo distinta a la habitual. Los espacios sagrados son la morada del Espíritu. El Espíritu está, pero si no hay experiencia, es como si no existiera.

Tomar contacto con esa otra realidad nos sirve de gran ayuda en nuestra vida, una realidad llena de belleza y armonía que nos conecta con la misma fuente de sabiduría de la que nos hablaron los grandes místicos y profetas de la humanidad. Solo se requiere una mente abierta libre de prejuicios y una disposición interna para adentrarse en la Experiencia.

¿Para qué sirve un chamán?

Para el chamán, una persona enferma, física o psicológicamente, es una persona que ha sufrido la “pérdida del alma”. El chamán se ocupa de restablecer el flujo energético. La función del chamán es de servicio, de ayuda a su comunidad, y se entrena para eso, para ayudar a sanar. El chamán está dedicado a los demás.

La mayoría de las culturas indígenas no separan los procesos psicológicos de los espirituales. Charles Tart destaca el hecho de que «muchos pueblos primitivos… creen que casi todos los individuos adultos son capaces de entrar en trance y ser poseídos por un dios; el adulto que no es capaz de hacerlo está tarado psicológicamente».

Otra función del chaman es la de psicopompo, que significa ayudar o guiar a los muertos en su viaje hacia la otra Realidad, ayudado por sus guías y sus ancestros. También a través de oraciones, que leídas adecuadamente, funcionan como un faro para el muerto, que siguiendo sus palabras consigue encontrar el camino hacia la Luz. Las primeras horas que suceden a la muerte son fundamentales, sobre todo los primeros tres días, pero también es de utilidad hacerlo tiempo después.

A menudo sucede que la persona que ha fallecido no es consciente de ello, su alma sigue vagando en este plano, atrapada en sus ensueños. No en vano, el libro tibetano de Los Muertos, el Bardo Thodol, un libro de más de 100 páginas, está dedicado exclusivamente a este viaje tan transcendental e importante para el ser humano.

El éxtasis es la fase de mayor importancia en las prácticas chamánicas, pero no debe confundirse con el éxtasis del religioso o el místico absorto en la experiencia de éxtasis luminoso. El chamán entra en trance para producir sanaciones, transformaciones, conectándose a la Fuente de Conocimiento. Desde esos otros espacios el chamán opera con proyecciones y en otras realidades.

Antonia Utrera

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