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Carrito

Silencio Mental

Cuando una persona se inicia en el trabajo interno, en la meditación, una de las primeras cosas que descubre es la dificultad para acallar el ruido mental. Es un trabajo que nos lleva toda una vida, aprender a silenciar la mente, y es desde ese silencio interno que el chamán puede traspasar el umbral hacia la realidad no visible. No es posible hacerlo de otro modo, no es posible traspasar el umbral desde el parloteo al que nos tiene acostumbrada la mente. Se hace imprescindible la práctica del silencio interno para acceder a estados profundos de conciencia.

El chamanismo es fundamentalmente Experiencia. El trabajo del chaman consiste en facilitar la auto-curación, ayudando a la persona a adquirir conciencia y a reintegrar los elementos fragmentados de su interior a través de diferentes técnicas. Se busca facilitar el acceso a una Experiencia Transformadora de naturaleza trascendental, sin hacer uso de psicotrópicos.

El Viaje Chamánico

Con el Viaje chamanico aprendemos a movernos por los tres planos, sin distinción. Descendemos al inconsciente, al reino de las sombras, al mundo subterráneo, para entrar en contacto con la parte de nosotros que debemos sanar, reconciliar, o hacer consciente. Del mismo modo, aprendemos a hacer el ascenso, también a través del viaje chamanico, para conectarnos con nuestra parte luminosa, con nuestros Guías y Dioses.

El chamán se sirve del Viaje Chamanico para descubrir y explorar el mundo interno, inducido en vigilia y acompañado de los sonidos del tambor, transitando así por los tres niveles de nuestro mundo interno:

-El plano medio, que sería el mundo ordinario, vigílico, consciente, en el que nos movemos cada día, y que estaría representado en mitología por el símbolo del Sol, del dios Apolo.

– El plano bajo, corresponde al inconsciente, aquella parte de nosotros que permanece en la oscuridad, de la cual no somos conscientes, representado en la mitología por el dios Hades. Aquí se encuentran los temores, los miedos, los motivos que llevaron a la persona a enfermar y los caminos a reconciliar. Si bajamos aún más, tenemos la oportunidad de conectar con los chamanes ancestrales, siendo posible aquí la limpieza profunda y en algunos casos, la sanación.

– El plano alto, trascendental, donde encontramos las experiencias de luz y de unidad, de profunda alegría, de grandes comprensiones, de contacto con seres de luz, guías y dioses, representado en la mitología por el dios Neptuno. Aquí recibimos protección y tomamos contacto con nuestro yo luminoso.

Por su puesto, esos tres planos están interconectados, así yo libero energía que estaba bloqueada, cuando consigo resolver o reconciliar internamente en el plano bajo, y ese plus energético que ahora tengo y que antes no tenía, me proporciona mayor vitalidad en mi día a día, en mi plano medio. No hace falta decir que a los espacios altos no es posible llegar sin ese plus energético, que me ayudará a abrir posibilidades de integración y elevación interna. Esas experiencias de luminosidad, devienen de inmediato en un cambio de mirada en mi diario vivir, en el plano medio de mi existencia, pues comprendo la relatividad de mis conflictos después de una experiencia de lo transcendente. También mi mirada es más amorosa hacia los demás y hacia mí misma después de rozar la grandeza de lo numinoso, haciendo disminuir el temor y haciendo crecer la alegría en el corazón, porque uno Sabe que no Está solo, que nunca lo ha estado, que nunca lo Estará.

El Animal de Poder o Animal Guardián

Ya en la antigüedad, las culturas chamanicas estaban convencidas de la relación entre los humanos y las personas. El poseedor de un animal guardián asumía normalmente el poder espiritual de todo el género o especie de ese animal, aunque la manifestación fuese individual.

La relación entre el mundo de los humanos y el animal es básica en el chamanismo, y el chamán utiliza sus conocimientos y sus métodos para participar del poder de ese mundo. La búsqueda del animal de Poder se efectúa en un tipo especial de viaje chamanico acompañado de un guía.

Durante el viaje chamanico descubrimos a nuestro Animal Guardián personal, quien más tarde nos dará apoyo, consejo y protección en nuestra vida cotidiana. Estar conectado a él nos fortalece y vitaliza. Tal es así que para el chamán, una persona enferma que ha sufrido la pérdida del alma, lo está porque ha sido abandonada por su animal de poder. Recuperar el Animal de Poder es un modo de recuperar la vitalidad, la salud y el camino espiritual.

El Animal de Poder o Animal Guardián es el espíritu protector que nos ayuda en los quehaceres diarios y también en la búsqueda de nuestro camino espiritual. Tiene características lúdicas para quitarle gravedad a los asuntos cotidianos. Se dice que nuestro Animal de Poder nos acompañó durante la niñez y que en realidad ha estado siempre con nosotros.

La Danza Chamánica

El método más extendido entre los chamanes primitivos para alcanzar un estado de conciencia alterado es la danza chamanica, acompañada por el sonido de los tambores.

La Danza Chamanica es una vía de entrada a lo Profundo, es un canto al corazón. En cada sesión nos conectamos al aquí y al ahora, sintiéndonos uno con la naturaleza y el universo, abandonándonos al movimiento natural y espontaneo, mientras nuestra atención se va centrando en sentir nuestra respiración y el ritmo del tambor en el corazón.

Durante la danza podemos imitar el movimiento de nuestro Animal de Poder, conectándonos con él. También podemos pedir a nuestro Animal de Poder o a nuestro Guía interno que nos acompañe, que dance con nosotros. Es el momento también de hacer pedidos, y de agradecer, de permitirnos Ser, sin juicios.

 

El tambor

El tambor es un elemento esencial para el chamán, fabricado de madera, el tambor protege al chamán, permitiendo que este se concentre y pueda conectarse con el mundo de los espíritus. El tambor chamánico, según Mircea Eliade, “se distingue de todos los demás instrumentos en que producen ‘la magia del sonido’ precisamente por el hecho de que permite la experiencia extática»

La percusión en general y el ritmo de los tambores en particular facilita la comunicación con el mundo espiritual.

A través del sonido del tambor, el chamán se pone en contacto con otros mundos, otros planos de la realidad, facilitando el ensimismamiento para entrar y conectarse consigo mismo y el mundo que le rodea.

Antonia Utrera

 

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